La ganadería regenerativa propone una forma diferente de gestionar el ganado, los pastos y el suelo. Más que limitarse a producir alimentos, busca que la actividad ganadera contribuya a mantener y, cuando sea posible, mejorar los recursos naturales de la explotación.
Uno de los elementos más importantes de este enfoque es el manejo del pastoreo. En lugar de mantener continuamente a los animales sobre la misma superficie, se planifican los periodos de aprovechamiento y descanso para permitir la recuperación de los pastos.
El concepto está relacionado con otros modelos como la ganadería extensiva, el pastoreo racional y la agricultura regenerativa, aunque no son exactamente lo mismo.
¿Qué es la ganadería regenerativa?
La ganadería regenerativa es un enfoque de manejo que pretende integrar la producción ganadera con la conservación y mejora de los recursos naturales, especialmente el suelo, los pastos, el agua y la biodiversidad.
No existe una única forma de aplicar este modelo. Las técnicas pueden variar dependiendo del clima, el tipo de suelo, la disponibilidad de agua, la especie ganadera y las características de cada explotación.
En ganadería, una de las herramientas más asociadas a este enfoque es el pastoreo planificado o rotacional.
Ganadería regenerativa y ganadería extensiva
Aunque pueden estar relacionadas, ganadería regenerativa y ganadería extensiva no significan exactamente lo mismo.
La ganadería extensiva hace referencia principalmente a un sistema de producción en el que los animales aprovechan recursos naturales del territorio, mientras que el enfoque regenerativo pone especial atención en cómo se gestiona ese sistema y en la evolución del suelo, la vegetación y el ecosistema.
Por eso, una explotación extensiva puede incorporar determinadas prácticas regenerativas sin que toda la explotación tenga necesariamente un manejo regenerativo.
¿Cómo funciona el pastoreo regenerativo?
El manejo del pastoreo es uno de los pilares de la ganadería regenerativa.
La idea consiste en controlar dónde, cuándo y durante cuánto tiempo pastan los animales, adaptando el manejo a la disponibilidad de forraje y a la capacidad de recuperación de los pastos.
Pastoreo rotacional
En un sistema de pastoreo rotacional, una superficie puede dividirse en diferentes parcelas o zonas.
El ganado permanece en una zona durante un periodo determinado y posteriormente se desplaza a otra, permitiendo que la primera tenga tiempo para recuperarse.
El objetivo no es simplemente mover los animales de un lugar a otro. Es necesario adaptar la carga ganadera y los tiempos de ocupación y descanso a las condiciones reales del terreno.
¿Por qué es importante el tiempo de descanso?
Cuando un pasto recibe presión constante, su capacidad de recuperación puede verse comprometida.
Por el contrario, una planificación adecuada permite que la vegetación vuelva a crecer antes de recibir nuevamente al ganado.
El tiempo de recuperación depende de numerosos factores: lluvia, temperatura, tipo de suelo, especies vegetales, estación del año y disponibilidad de agua.
Por eso, no existe un calendario de pastoreo universal que funcione igual en todas las explotaciones.
Beneficios de la ganadería regenerativa
Uno de los principales intereses de este modelo está relacionado con la posibilidad de mejorar determinados procesos naturales de la explotación.
Mejora de la salud del suelo
El suelo es uno de los elementos centrales de cualquier sistema ganadero basado en pastos.
Una cubierta vegetal adecuada ayuda a protegerlo frente a la erosión y permite mantener una mayor actividad biológica.
Además, los animales aportan materia orgánica mediante sus deyecciones, cerrando parte del ciclo de nutrientes dentro de la propia explotación.
Mayor aprovechamiento de los pastos
Un manejo planificado puede ayudar a utilizar mejor el forraje disponible.
El objetivo es evitar tanto el sobrepastoreo como un aprovechamiento insuficiente de determinadas zonas.
Esto puede resultar especialmente relevante en explotaciones donde el pastoreo constituye una parte importante de la alimentación del ganado.
Biodiversidad
Los pastizales bien gestionados pueden formar parte de ecosistemas con una elevada diversidad de plantas, insectos y otros organismos.
Además, la integración de árboles, pastos y animales mediante sistemas silvopastorales puede proporcionar hábitats y contribuir a diversificar el ecosistema.
Mejor gestión del agua
Un suelo con una buena estructura y una cubierta vegetal adecuada puede favorecer la infiltración y reducir determinados procesos de escorrentía y erosión.
Esto adquiere especial importancia en zonas donde las precipitaciones son irregulares y los periodos secos son frecuentes.
Sin embargo, el resultado depende de las características concretas de cada explotación y no debe entenderse como una garantía automática de mejora de la disponibilidad de agua.
Ganadería regenerativa y cambio climático
La relación entre ganadería, suelo y cambio climático es especialmente compleja.
La ganadería genera emisiones, pero determinados sistemas ganaderos también pueden contribuir al mantenimiento de pastizales y otros ecosistemas.
Por eso, hablar de ganadería regenerativa no debería reducirse a afirmar que “el ganado captura carbono”.
El balance depende del sistema productivo, la alimentación, la carga ganadera, el suelo, el clima, las emisiones de la explotación y la gestión de la biomasa.
¿La ganadería regenerativa sirve para todas las explotaciones?
No necesariamente.
Una de las características más importantes de este modelo es que el manejo debe adaptarse al territorio.
No es lo mismo gestionar una explotación de vacuno en una dehesa extremeña que una explotación de ovino en una zona semiárida o una ganadería de montaña.
Por ello, antes de aplicar un sistema de pastoreo regenerativo es importante analizar:
- Disponibilidad de pastos.
- Tipo y calidad del suelo.
- Disponibilidad de agua.
- Número de animales.
- Carga ganadera.
- Infraestructuras disponibles.
- Clima y pluviometría.
- Periodos de crecimiento de la vegetación.
- Necesidades nutricionales del ganado.
Ganadería regenerativa en España
En España existen experiencias de manejo regenerativo en diferentes sistemas ganaderos.
También existen experiencias vinculadas a sistemas de vacuno en dehesa, donde el manejo del ganado está estrechamente relacionado con la conservación del pasto y del territorio.
El desarrollo de estas prácticas demuestra que la ganadería regenerativa no es únicamente un concepto teórico, sino que existen explotaciones que están experimentando con diferentes formas de aplicación.
Ganadería regenerativa: más que mover las vacas
La ganadería regenerativa no consiste simplemente en tener animales pastando. Consiste en observar cómo interactúan el ganado, el suelo, las plantas, el agua y el resto del ecosistema, y utilizar esa información para tomar decisiones de manejo. El objetivo es conseguir que la producción ganadera y la conservación de los recursos puedan formar parte del mismo sistema. Y ahí está precisamente uno de los grandes retos: no existe una receta única. Cada explotación tiene unas condiciones diferentes y necesita adaptar el manejo a su territorio, a sus animales y a sus recursos.
En este sentido, la ganadería regenerativa plantea una forma de gestionar el ganado poniendo especial atención en la relación entre producción, suelo, pastos, agua y biodiversidad. El pastoreo rotacional, la planificación de los periodos de descanso y el aprovechamiento adecuado de los recursos pueden formar parte de este tipo de manejo, aunque no existe una fórmula universal que pueda aplicarse de la misma manera en todas las explotaciones. La eficacia de cada práctica depende de las condiciones del terreno, el clima, la carga ganadera y la forma en la que se gestione el conjunto del sistema.
En definitiva, la ganadería regenerativa busca que el ganado no sea únicamente un elemento de producción, sino también una herramienta dentro de un ecosistema agrícola y ganadero gestionado de forma planificada, donde el suelo, los pastos, los animales y los recursos naturales formen parte de un mismo ciclo.